El placer de sentir

Ahí estaba yo bailando en el baño, el único sitio con espejo, imaginando los medios mundos a punta de faso y vino tinto, bailando donde todo era pasión y diversión, donde nadie era nadie de nadie, y donde no sabías si volverías a verle nuevamente o si te iban a dar ganas de volver a verle luego del encuentro. Simplemente se vivía, al menos yo vivía y me sentía en una turbulencia constante, físicamente me destruía a punta de alcohol y cigarrillos, mentalmente la dejaba dominar, dejando a mis emociones tomar el sentido y fluía sin actuar… dejándome ahí en la brisa del encuentro, desnuda ante el ser humano, adicta a la adrenalina, adicta a las hormonas que mi cuerpo secretaba con cada encuentro. Al ir en camino, al esperar, al responder un correo, al recibir uno. Cuando recibía esos correos una brisa eléctrica avanzaba por todo mi cuerpo y se alojaba en esa cueva donde no hay olvido. Al entrar en la misma sala, con muchas personas y sentir el deseo de sus ojos negros, me comía y lo disfrutaba. Dormir era algo que costaba y masturbarse era la opción de botar energías para lograr descansar, logrando llegar al orgasmo. Luego aprendí como manejar un poco mejor las energías pero sigo practicándome el placer que me da la gana pensando en aquel ser que marcó mi palpitar.

Cachonda, prendada, ahumada con su esencia, su energía me envuelve cuando se acerca, comienza a cambiar mi cuerpo, mi palpitar se acelera, mi piel se encrespa, mi sentir se comienza a hervir. No puedo evitarlo aunque intento enfriarlo.

Me volvió loca su forma de ser

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s